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EXPANSIÓN

Bancarización: Estabilidad e inclusión financiera

Casita madera clara

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El 70% de la financiación de empresas y familias europeas es bancaria

“La bancarización no solo supone ventajas para los bancos al aumentar sus cifras de negocio, sino que existe un amplio consenso en que contribuye al desarrollo económico de los países, mejorando la asignación de recursos. También parece fuera de duda que el acceso a los servicios financieros mejora la calidad de vida y las oportunidades de las personas”. Revista de Estabilidad Financiera del Banco de España, número 13.

El término de bancarización puede entenderse como el uso que hace la sociedad de los productos y servicios bancarios. También expresa la intensidad e incidencia que la red bancaria, considerando los diferentes canales existentes, tiene en la economía y el grado de progreso del sistema financiero del país. Los bancos forman parte de todas las decisiones económicas importantes: la compra de vivienda, la adquisición de bienes de consumo duradero, la gestión del ahorro para la jubilación, el crédito necesario para crear una empresa, ampliar mercado o simplemente hacerla funcionar, y el uso de un sistema de pagos eficiente e integrado en la vida de los ciudadanos. Una sociedad sin finanzas sería una sociedad empobrecida y arcaica.

La actividad de los bancos se basa en el establecimiento de relaciones estables y amplias con sus clientes, respecto a un amplio abanico de servicios financieros disponibles. La banca española por ejemplo ofrece a sus clientes una mayor gama de productos y servicios, muchos de ellos gratuitos, y en general a un precio muy inferior a la media europea, accesibles desde múltiples plataformas. La adaptación a la transformación digital que piden los clientes permite mejorar la accesibilidad y transparencia, al mismo tiempo que refuerza la ya elevada competencia en el sector. Además, los cambios regulatorios llevados a cabo en los últimos años han favorecido la aparición de nuevos competidores tecnológicos en la prestación de servicios financieros. Todos nos beneficiamos de la competencia, siempre que se produzca en igualdad de condiciones. La regulación no debe suponer un lastre para la innovación, pero tampoco debe penalizar a los bancos simplemente por serlo. Por el bien del cliente, de la propia competencia y de la estabilidad financiera.

Es erróneo considerar la bancarización como un obstáculo a la diversificación en las fuentes de financiación de la economía. Se dice por ejemplo que la economía norteamericana está más volcada hacia el mercado de capitales frente a la europea, y por tanto está menos bancarizada. El activo de los bancos norteamericanos sobre el PIB es más bajo, es cierto, aunque esto se debe entre otros factores a que el mercado hipotecario norteamericano descansa en un sistema de titulización con garantía pública que detrae del activo de los bancos buena parte de los préstamos hipotecarios concedidos. De esta forma reduce el riesgo de crédito y aumenta con ello la capacidad de préstamo de las entidades. Si consideramos además otras variables como el coste, margen, eficiencia y hasta el número de bancos, es muy cuestionable la afirmación de una menor bancarización de la economía norteamericana.

La diversificación en las fuentes de financiación en Europa, dentro de un mercado único de capitales, es un objetivo que todos compartimos y del que todos nos beneficiaremos cuando finalmente suceda. En estos momentos el 70% de la financiación de empresas y familias europeas es bancaria, cuando los canales alternativos de diversificación de riesgos son poco profundos, fragmentados y tienden a reducirse más cuando resultan más necesarios. En estas condiciones los bancos son la solución ante cualquier amenaza que pueda restringir la oferta de crédito y la continuidad en la prestación de servicios financieros. Un sector más robusto tras los ajustes en la morosidad y de los activos improductivos derivados de la crisis, que obtiene buenos resultados en las pruebas de resistencia que se realizan cada año y que está sujeto a las normas exigentes y estrictos controles por parte de las autoridades. Los beneficios de la bancarización son evidentes si hablamos de un sistema financiero fuerte, al servicio de las familias y empresas, y en continua adaptación a una cambiante realidad social y financiera.

 José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca

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