Buscar

Artículos

FUNDS PEOPLE

María Abascal: “La consolidación paneuropea es la prueba del algodón de la unión bancaria”

DSC07186

.

La banca española atraviesa un momento de fortaleza que, en opinión de María Abascal, debe leerse en clave europea. La directora general de la Asociación Española de Banca (AEB) sostiene que el sector está sólidamente posicionado para afrontar el ciclo económico y geopolítico. También para hacer frente al nuevo contexto de mayor integración en el continente. “La consolidación paneuropea es la prueba del algodón de la unión bancaria”, afirma. Ahora bien, para que progrese considera imprescindible avanzar en algunas cuestiones: “Es necesario completar la arquitectura común con un fondo europeo de garantía de depósitos, armonizar marcos nacionales y facilitar una gestión más integrada del capital y la liquidez”. Otra de las barreras que identifica en el mercado único bancario es “la divergencia en la normativa nacional entre países. Persisten diferencias en ámbitos como la legislación de insolvencias o de protección del consumidor”, comenta. Superarlas será determinante para que la integración transfronteriza deje de ser un objetivo y se convierta en una realidad.

Abascal describe la situación actual del sector como “muy atractiva”: resultados sólidos, métricas financieras robustas, niveles de capital y liquidez holgados frente a los requerimientos regulatorios, mora en mínimos y una ratio de eficiencia que refleja “la buena gestión que hay detrás”.

Retos estructurales a los que se enfrenta

Con estas bases, la banca española se enfrenta ahora a retos estructurales que pueden reforzar su papel en Europa. El primero es la incertidumbre geopolítica. “Entramos en un nuevo orden económico internacional y la banca española está muy bien preparada porque está acostumbrada a operar en entornos de volatilidad”, afirma. La gestión de riesgos y la gobernanza, subraya, forman parte estructural de los modelos y procesos de las entidades.

El segundo gran desafío es la disrupción tecnológica. El sector ha liderado durante años la transformación digital en Europa, pero el marco de actuación ha cambiado. “La banca ya no compite solo con bancos, sino con otros jugadores, como las fintech bancarias”, advierte. En este entorno, las entidades siguen reforzando su inversión en digitalización: “Estamos en un momento de creciente apuesta por la tecnología para prepararnos para el futuro: no solo mediante la adopción de la inteligencia artificial, sino también reforzando la seguridad, la ciberresiliencia y la resiliencia operativa”. Un proceso que, en su opinión, “redundará en una mejora de la eficiencia”.

En clave europea

Más allá de los retos estructurales, el giro de la política monetaria en los últimos años ha marcado la evolución de la rentabilidad bancaria. Entre 2022 y 2023, la subida de tipos de interés impulsó los márgenes; desde 2024, con el inicio de las bajadas, el escenario volvió a cambiar. No obstante, Abascal confía en que “los bancos se han preparado para esta situación, ajustando el mix de balance, diversificando sus fuentes de ingresos y controlando los costes para garantizar la sostenibilidad de esa rentabilidad”.

Desde una perspectiva europea, subraya que el sector es hoy “más relevante que nunca”. El continente necesita reforzar su competitividad en ámbitos estratégicos que exigen fuertes inversiones. “La banca financia el 75% de esas necesidades, pero también es necesario avanzar hacia un ecosistema más amplio que permita canalizar una mayor parte del ahorro hacia los mercados de capitales”.

En ese entorno, los mercados privados desempeñan un papel complementario. “El sector es el principal financiador de la economía europea, pero tenemos unas necesidades nuevas”, señala. A su juicio, se trata de sumar capacidades: “Los mercados privados complementan el papel de la banca en un contexto de necesidades crecientes de financiación. Se necesita un ecosistema en el que todos los actores aporten”. El objetivo es “reforzar el ecosistema y que cada uno pueda crecer”.

La SIU y la canalización del ahorro europeo

En esa lógica de fortalecer un mercado único financiero es donde encaja la propuesta de la Savings and Investment Union (SIU). “La banca está absolutamente a favor”, asegura Abascal. Como portavoz de la asociación, explica que valoran el proyecto “como una evolución natural de la unión del mercado de capitales”.

Su diagnóstico es claro: “Europa no tiene un déficit de ahorro, sino un problema de canalización de ese capital hacia inversiones de largo plazo, preferiblemente dentro de Europa”. En ese proceso, la banca desempeña un doble papel: como principal financiador de pymes y como facilitador del acceso a los mercados de capitales, tanto mediante colocaciones y titulizaciones como, especialmente, a través de la distribución de fondos de inversión y planes de pensiones. “No hay que olvidar que el principal canal de distribución de vehículos de inversión colectiva en España es la banca, lo que explica la relación tan estrecha y positiva que existe con las gestoras”.

Eso sí, para que la SIU tenga éxito, Abascal introduce una condición decisiva: el aliciente fiscal. “Es imprescindible contar con ese incentivo. Sin él, difícilmente va a despegar”, advierte. Lo sucedido en los últimos años con los planes de pensiones, a su juicio, es un claro ejemplo: “La reducción de los incentivos fiscales ha tenido un impacto directo en el patrimonio gestionado porque el inversor es muy sensible a estos estímulos”. Ese mecanismo de apoyo debe ir acompañado de educación financiera: “Un inversor formado, que conoce los riesgos y las oportunidades, está en mejores condiciones de tomar decisiones de inversión a largo plazo”.

Reconoce que el perfil del ahorrador español sigue siendo conservador, lo que refuerza esa necesidad de educación en un momento en el que Europa necesita movilizar alrededor de 1,2 billones de euros al año en ámbitos como la digitalización, la defensa, la industrialización o la transición energética. “Algo que no puede abordarse solo con fondos públicos”, subraya. La clave es “canalizar de una forma más eficiente ese ahorro que ya existe”.

Más capital, menos crédito

En el ámbito regulatorio, María Abascal subraya que existe un amplio consenso sobre la necesidad de simplificar como vía para reforzar la competitividad y el crecimiento. No obstante, reclama mayor concreción, especialmente en el ámbito del capital. “Las decisiones discrecionales de los supervisores han incrementado significativamente los requerimientos, lo que acaba penalizando el crédito”, advierte. También expresa su preocupación por el debate en torno a los AT1 o cocos, “instrumentos reconocidos en Basilea y valorados por los inversores”.

La propuesta de la banca para la cuenta de ahorro e inversión

En relación con el diseño de la Cuenta de Ahorro e Inversión, el sector defiende un enfoque amplio y flexible. “Debe incorporar distintos instrumentos”, señala María Abascal, permitiendo la convivencia de “fondos de inversión, planes de pensiones o ETF dentro de un esquema sencillo y fácil de operar para el cliente”. Considera razonable establecer un plazo de mantenimiento de cinco años, exigido a nivel de cuenta y no de instrumento, y defiende un claro componente europeo. “Si se va a otorgar un beneficio fiscal, tiene sentido orientar la inversión hacia el gran reto que tiene Europa, que es generar más inversión dentro de la Unión”. En ese sentido, propone que “al menos un 70% de la cartera tenga componente europeo”, evitando criterios sectoriales. También apunta a los retos operativos: si se permite la existencia de varias cuentas, “las obligaciones de control del beneficio fiscal ya no podrían recaer únicamente en bancos y gestoras”, lo que deberá tenerse en cuenta en el diseño final.

Entrevista realizada por Arantxa Rubio

Descargar la entrevista