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María Abascal aboga por simplificar la regulación bancaria para impulsar la competitividad europea

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La directora general de la AEB, María Abascal, ha defendido hoy en Bruselas la necesidad de simplificar el marco regulatorio y supervisor del sector bancario para reforzar la competitividad de Europa y su capacidad de financiar el crecimiento económico.

En la clausura de la European Banking Summit, advirtió de que el continente atraviesa “un momento decisivo” y que la banca está preparada para desempeñar un papel clave en la construcción de la Europa del futuro.

Abascal centró su intervención en las 3 prioridades de Europa:

• Crecimiento: la excesiva complejidad normativa y la fragmentación del mercado europeo están limitando la capacidad de los bancos para prestar, invertir y sostener la actividad productiva. En este contexto, reclamó reducir la discrecionalidad supervisora y dar más previsibilidad a los requisitos de capital con el fin de liberar recursos hacia la economía real.

• Innovación: La innovación es clave para la autonomía estratégica europea. Los bancos tienen capacidad para liderar esta transformación, pero necesitan reglas “claras, simples y estables” que permitan destinar más recursos a tecnología y menos a cargas administrativas. Recordó que la llegada del euro digital y de las stablecoins transformará los sistemas de pago y abre “una oportunidad para construir una infraestructura moderna y competitiva”.

Como ejemplo, citó la integración de las soluciones de pago europeas, ya una realidad con las alianzas de EuroPA y WERO, en las que participa Bizum, y que pronto permitirá la interoperabilidad para 330 millones de habitantes, tres cuartos de la población europea.

• Seguridad: Europa debe reforzar sus capacidades propias ante un entorno geopolítico más incierto. La inversión en defensa y en protección de infraestructuras críticas “no es un lujo, sino una necesidad” para preservar el modelo europeo de libertades y bienestar, defendió.

Finalmente, María Abascal reclamó que 2026 sea un año de acción y pidió un liderazgo político firme, acompañado de una estrecha cooperación público-privada. La banca europea “estará en primera línea y llevará este mensaje a las principales capitales europeas porque -afirmó- el continente se enfrenta a “una oportunidad histórica que no puede desaprovechar”.