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Requisitos para un sandbox eficaz en España

Sandbox

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Introducción

La industria bancaria española apoya el establecimiento de un campo de experimentación o sandbox regulatorio nacional como instrumento necesario para el apoyo a la innovación en los servicios financieros.

El sandbox regulatorio puede ser una herramienta muy potente al servicio tanto del sector privado como de las autoridades financieras españolas, en la medida en que permite el aprendizaje mutuo sobre los riesgos y oportunidades de la aplicación de nuevas tecnologías y del desarrollo de nuevos modelos de negocio, a la par que redunda en beneficio de los consumidores y la sociedad en general.

Uno de los principales desafíos a los que se enfrenta el diseño de un sandbox regulatorio tiene que ver con las propias herramientas que deben poseer las autoridades supervisoras del campo de experimentación para que éste pueda llevarse a cabo con éxito. Dichas herramientas deben ser ambiciosas, pero también proporcionales y contar con el adecuado encaje legal.

Entre las funciones que ha de tener la autoridad del sandbox estarían:

Proveer de flexibilidad o certidumbre regulatoria a los proyectos que son aceptados en el sandbox, mediante:

  • Orientaciones caso a caso sobre cómo interpretar y aplicar el marco regulatorio existente;
  • Compromisos de no emprender acciones coercitivas durante el periodo de pruebas siempre y cuando la empresa siga las condiciones acordadas previamente;
  • Aprobaciones temporales durante el periodo de pruebas;
  • No sujeción o modificación temporal de normas que no son críticas;
  • Monitorizar el desempeño de la innovación en el sandbox, para controlar el cumplimiento de los parámetros acordados y entender sus riesgos y beneficios.

Además, en el sandbox, la empresa innovadora y las autoridades competentes deben trabajar hombro con hombro en la definición de los mecanismos para mitigar los riesgos y en las medidas de salvaguarda de los consumidores que participan en las pruebas.

Tipología de proyectos

La experiencia hasta la fecha en otros países ofrece mucha información sobre la naturaleza de los proyectos que son susceptibles de ser probados en los campos de experimentación en vigor. Así, se puede distinguir entre aquellos proyectos que suponen comprobar la aplicación de nuevas tecnologías en el negocio tradicional, de otros que implican cambios en los modelos de negocio.

Entre los primeros, cabe destacar el uso de tecnologías de registro distribuido (DLTs) para pagos internacionales, tecnologías biométricas para métodos de identificación, uso de plataformas online para la prestación de determinados servicios bancarios o la utilización de aplicaciones móviles para mejorar el acceso y la experiencia de los consumidores más vulnerables (ahorro, pago de suministros básicos, recepción de beneficios sociales, gestión del endeudamiento, etc.). De hecho, de los 41 productos/servicios que se han comprobado o se están testando actualmente en el sandbox británico, 17 están basados en DLTs.

De los segundos, se pueden resaltar los proyectos que desarrollan servicios de asesoramiento financiero automatizado (robo-advice) y otros que suponen nuevas formas de colaboración entre grandes empresas y startups fintech para compartir datos a fin de ofrecer nuevas herramientas a los clientes y mejorar su experiencia. También destacan pruebas de nuevas fórmulas de cálculo de las primas de seguro en el sector asegurador a partir de la información adicional que aporta el uso de nuevas tecnologías.

La experiencia británica puede inspirarnos para elaborar algunas conclusiones sobre cómo el marco regulatorio puede ganar en flexibilidad y ofrecer certidumbre en el contexto de un sandbox. Creemos que estas conclusiones podrían igualmente inspirar un futuro sandbox en España.

Cuestiones prácticas

  • En general, la experiencia en el Reino Unido muestra que el espíritu de la mayoría de los proyectos es probar la aplicación de nuevas tecnologías en negocios existentes, cuyo uso no está previsto o reconocido en la normativa.
  • Para estos mismos casos, las medidas de protección de la muestra de clientes son tan importantes, o más, como la flexibilidad regulatoria otorgada por la autoridad del Sandbox. Por ejemplo, la aplicación de nuevas tecnologías como blockchain o inteligencia artificial a nuevos servicios bancarios quizás no requieran de flexibilización concreta de las normas, pero sí de un esquema de protección riguroso de la muestra de clientes que participan en el proyecto.
  • Para muchos proyectos, la participación conjunta o cooperación entre varias agencias de supervisión es la parte más relevante del proyecto y es la que precisamente ofrece la “certidumbre regulatoria” necesaria. Por ejemplo, para proyectos de soluciones basadas en biometría sería interesante la coordinación del SEPBLAC con la AEPD y para proyectos de herramientas financieras con utilización de análisis de grandes datos externos sería conveniente la coordinación del supervisor bancario con la AEPD.

Certidumbre regulatoria

Para determinados proyectos ya es simplemente valioso que un sandbox pueda ofrecer certidumbre regulatoria a las empresas innovadoras que deseen probar la aplicación de determinadas innovaciones. En muchos casos, la certidumbre se necesitará por la ausencia de un régimen legal y en otros, porque no está claro cómo encaja el régimen legal existente. Por ello, entre las herramientas que puede disponer la autoridad supervisora del sandbox para proveer certidumbre regulatoria se pueden incluir aquellas que ya están aplicándose en otras jurisdicciones con campos de experimentación en vigor, como son:

  • Orientaciones caso a caso sobre cómo interpretar y aplicar el marco regulatorio existente.
  • Compromisos de no emprender acciones coercitivas durante el periodo de pruebas siempre y cuando la empresa siga las condiciones acordadas previamente.

Régimen de exención de licencia o licencias temporales

De la experiencia internacional sabemos que el sandbox se utiliza en gran medida por empresas start-ups (frente a entidades bancarias o incumbentes), muchas de las cuales no disponen de una autorización o licencia de actividad previa del supervisor. Por ello, una de las herramientas puestas a disposición de la autoridad del sandbox nacional podría consistir en un sistema de exenciones temporales para operar sin licencia, o bien la concesión de licencias temporales restringidas a una actividad concreta y a una duración y volumen de actividad determinados. Ello estaría sujeto a requerimientos simplificados, con el objetivo de comprobar la viabilidad y aceptación comercial de un nuevo producto innovador o con claros beneficios para el consumidor.

En cualquier caso, el sandbox nacional debería considerar en igualdad de condiciones todas las solicitudes de exención de licencia o de autorización temporal presentadas por empresas sin licencia de actividad, con independencia de que dichas empresas pertenezcan o no a sociedades o grupos societarios que ya dispongan de licencias que permitan llevar a cabo dicha actividad. Esto es importante porque, para el caso de las entidades bancarias, desarrollar productos innovadores a través de nuevas sociedades conlleva múltiples ventajas que favorecen la innovación: mayor flexibilidad en los procedimientos internos (por ejemplo, en la contratación de proveedores), posibilidad de desarrollar los proyectos conjuntamente con otros socios (por ejemplo, start-ups) y aislamiento de los riesgos del resto de la entidad.

Régimen de “no sujeción” o modificación temporal de la norma

Aunque en muchos casos la aplicación de una nueva tecnología en los servicios financieros puede no necesitar de un cambio o no sujeción del cumplimiento de alguna norma específica, la realidad es que en otros casos sí puede ser una medida conveniente. Por ello, es necesario dotar a la autoridad de supervisión de flexibilidad suficiente para valorar la posible aplicación proporcional de alguna disposición legal en vigor.

Es importante, por lo tanto, que en el marco de los procedimientos de experimentación y de innovación que se establezcan a nivel nacional, las autoridades tengan competencia para autorizar de forma temporal fórmulas innovadoras (y proporcionales) de cumplir con el espíritu de las normas. Lo anterior, no obstante, deberá estar condicionado a que:

  • se definan esquemas de protección adecuados para los clientes de la muestra y
  • se establezca como objetivo la identificación y promoción de la implantación en el mercado de aquellas soluciones que suponen un claro beneficio para el consumidor o el mercado en general. A tal fin, tras finalizar el periodo de prueba en el sandbox, las autoridades deberían identificar los posibles cambios normativos que serían pertinentes, y abordar las medidas para llevarlos a cabo.

Conclusiones

En resumen, la industria bancaria entiende que para que el sandbox regulatorio pueda desplegar todo su potencial en nuestro mercado deben darse varias premisas:

  • El propósito de este instrumento debe ser facilitar la innovación en los servicios financieros con el objetivo de mejorar el mercado y permitir la adaptación de la actividad de supervisión y regulación a los nuevos desafíos tecnológicos.
  • Las autoridades deben estar provistas de un conjunto de herramientas flexibles y con el suficiente respaldo legal para poder aceptar y supervisar proyectos innovadores. Cuanto mayores sean la capacidad y los recursos con los que se cuenten, mayores serán la amplitud de proyectos comprobados y las lecciones aprendidas por parte de todos sus participantes, incluidas las autoridades.
  • Debe haber un compromiso por parte de todos los que participen en el campo de experimentación: las empresas se deben comprometer a comprobar que sus proyectos cumplen las reglas establecidas, incluidas las medidas de protección a los consumidores de la muestra, y las autoridades a recibir el resultado de forma proactiva, y tomar las medidas necesarias para que el proyecto pueda ser una realidad en el mercado nacional, o cuando proceda, en el europeo.