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Entrevista a José María Roldán en ABC

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"La banca no guarda contraseñas de sus clientes como Facebook"

La gran banca eligió hace cuatro años a José María Roldán para representar sus intereses desde la Asociación Española de Banca (AEB) en un momento de bajísima reputación entre la sociedad y raquítica rentabilidad. «Las cosas han sido más complejas de lo que yo hubiera pensado», admite tras ser reelegido en el cargo para cuatro años más, tiempo en el que las entidades afrontan grandes desafíos pese al buen momento del ciclo económico.

—¿Es una recuperación sostenible?

—Es consistente: está creando empleo de forma muy potente, quizá no de la calidad que nos gustaría, y crecemos sin generar desequilibrios. Es un crecimiento saludable, pero no es suficiente a largo plazo. Tenemos que ser ambiciosos y pensar qué reformas estructurales podemos hacer para mejorarlo.

—¿Hay un problema de sueldos bajos?

—La recuperación es importante, pero parece que está dejando fuera a capas de la sociedad, bien porque no logran acceder a un empleo, bien porque ese empleo no tiene la calidad de antes de la crisis. No es un fenómeno español, es global, afecta más a la población joven y es una reflexión que debemos hacer.

—¿Y la brecha salarial? ¿Sigue siendo la banca un mundo de hombres?

—No es un problema exclusivo de la banca, sino de la sociedad, que nos debemos tomar con la mayor seriedad posible. Es inaceptable que haya discriminaciones de sexo u otra razón que no sea el esfuerzo, la formación y la capacidad. En banca el problema está en los puestos directivos asociado a la maternidad. Cuando esta se produce, hay una pérdida del tren de la carrera profesional. Debemos estudiar qué se puede hacer para remediarlo.

—¿Podría la banca sufrir un robo de datos como Facebook?

—Protegemos muy bien la información de los clientes. Por ejemplo, se desconoce que no tenemos almacenadas las contraseñas de los clientes para entrar a sus servicios. Están perfectamente protegidas porque no hay un sitio donde se pueda entrar, romper el cristal y cogerlas, hay un sistema de encriptación que lo impide. Es un botón de muestra de la seriedad con que nos tomamos las necesidades de protección de los datos de nuestros clientes. Así lo hemos hecho históricamente.

—¿Pagaría el cliente el coste de un impuesto a la banca para sufragar las pensiones como plantea el PSOE?

—El sector bancario no es protagonista de este problema, que es estructural y requiere de soluciones consensuadas. Tendremos que contribuir a su solución, pero no hay un motivo por el cual el sector bancario tenga que hacer un esfuerzo mayor que otros sectores.

—¿Ha recuperado la banca la confianza de los clientes?

—Ha habido momentos en que la imagen del sector ha sufrido, pero la confianza siempre la hemos tenido. Los clientes deben de entender que las relaciones con ellos son a medio y largo plazo, no es un sector que intente obtener ganancias a corto plazo.

—Pero las hipotecas aún están provocando una enorme litigiosidad.

—Estamos viendo probablemente los últimos momentos de esa litigiosidad, ya no quedan grandes cuestiones.

—¿Qué debe hacer la banca para recuperar una rentabilidad del 10% y que su cotización en Bolsa mejore?

—Hay cosas que dependen de los bancos, como dar mejor servicio a los clientes, controlar los costes y hacer la transformación digital. Pero la normalización de los tipos de interés, que va a ayudar, depende de los bancos centrales. Parece que vamos hacia ello, pero será más lenta de lo previsto y además los nuevos tipos van a ser menores que antes de la crisis.

—¿Habrá más ajustes de red?

—En empleados el descenso está desacelerándose, pero en cierre de oficinas no se puede excluir que continúe, sobre todo teniendo en cuenta el proceso de transformación digital.

—¿Y las fusiones son una vía para mejorar la rentabilidad?

—Son una de las soluciones, no la única, pero efectivamente esta industria es de rendimientos crecientes a escala y por tanto el tamaño ayuda. Eso no quiere decir que pueda haber entidades especializadas, de pequeño tamaño, locales, y de tamaño medio.

—¿Por qué no las hay a nivel europeo?

—Porque estamos en una unión bancaria de derecho, pero no de facto. Los supervisores siguen poniendo pegas para que los depósitos en Bélgica sean usados para financiar pymes en Italia. Hemos hecho muchos avances, pero siguen existiendo bolsas de liquidez y de solvencia atrapadas dentro de las fronteras de los estados miembros. Hay normativas y actuaciones locales que no permiten mover esos fondos hacia los países en que hay más rentabilidad. Si eso mejora, veremos esas fusiones.

—Usted dice que los bancos podrían cooperar en zonas rurales para evitar una posible exclusión financiera derivada de ese ajuste ¿Cómo lo harían?

—Al ver la experiencia en países con problemas de zonas remotas como Canadá y EE.UU., hay mecanismos de cooperación entre bancos que permiten proveer a estas zonas de servicios financieros y al mismo tiempo no incurrir en costes inasumibles: oficinas móviles, cajeros multimarca, etc…

—¿Debe el Estado acelerar la privatización de Bankia?

—Como contribuyente lo que deseo es que el Estado maximice el valor de recuperación porque en la medida en que lo haga minimizará el coste del rescate. Pero no es fácil hacerlo.

—¿Está entre sus planes para el nuevo mandato una fusión con la CECA?

—Ahora todos somos bancos basados en estructuras accionariales y hay gran similitud de modelos bancarios. Desde ese punto de vista, cuando defiendo los intereses de la AEB también estoy defendiendo los de la CECA. Debemos pensar si podemos ser más eficaces organizándonos de otra manera. Una única voz tiene más potencia que dos voces, sin ninguna duda.

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